jueves, 7 de octubre de 2010

poema en blanco



Dejo en blanco el poema
Rellenarlo de blanco es cosa tuya.
Blanco el labio, blanquísimo el fonema
que eleve y que construya
otro color distinto.
En mis versos te pinto
blanca y radiante, blanca. Espuma y ola.
Dejo volar la mano y es distinto
pintar el laberinto
blanquísimo y sedoso de tu cola.
Sueño un futuro rojo en donde fluya
un blanco fabuloso en tu vestido.
Una rosa se quema
al calor del latido
de este sueño de blanco compartido.
Alguien grita ¡ Aleluya!
y tu apareces sola
como el astro que ocupa su sistema.
Yo, satélite oscuro y deslucido
sobre tu blanco giro y me coloro.
Sueño verte de blanco y solo pido
que mientras suena el coro
este sueño incoloro
sea verdad suprema.

Felicidades. No me pasan los años.Solo te sueño en blanco.

miércoles, 6 de octubre de 2010

evaluación



“Hace frío esta mañana. Por encima de los olivos la niebla se extiende como un algodonal blanco. Llevamos aquí once largos meses, desplazados, humillados y lo que es peor muy asustados. De todo este tiempo de mensajes obsesivos, machaconamente enviados y apremiantes solo he sacado dos lecciones: La vida no es lo que parece y si; me gustaría poder vivirla echando una mano a todos lo miles de humillados y tan asustados como yo pero que están fuera de este mundo circular de botas, toques de clarín e insignias en las pecheras. El honor es la principal divisa, dicen, pero solo les cabe su interpretación del honor.”

“ Acabamos de llegar Pedro y yo. El guardagujas entro corriendo, pálido como un cadáver, balbuceando algo sobre Manolo y no se que de un accidente en la carretera de Ribarroja. Apenas pude entenderle entre su apremio sofocante y los ladridos de Laika.
Solo podemos ver el coche de Manolo ardiendo empotrado contra el pie retorcido de un olivo, siempre olivos, y su cuerpo reducido a la mitad como una masa negra e informe.
El extintor está agotado y mis manos negras y sin bello me huelen a la cocina que recuerdo entre fajina y fajina. Lloro de impotencia mientras llega una inútil ambulancia con un Jefe de Estación abrumado y silencioso. Miro a Pedro, sentado encima de capó del coche. Su inmensa humanidad se estremece. Desde sus casi dos metros caen lágrimas como las gotas grandes de las tormentas de agosto, y sin decirnos nada nos abrazamos.”

“ El Hospital Doce de Octubre es una masa gigante de hormigón desubicada y sucia. Sucia por dentro y por fuera. El olor de estos centros donde se empeñan en hacinar desgracias siempre me deja una sensación contradictoria. Imagino miserias pero también puedo sentir consuelo, ternura o miedo. Llevo aquí todo el mes controlando a Camilo, uno más de los desesperados que no tienen más cojones que jugársela para poder dar de comer a su gente. Ya poco importa que sea colombiano, que llevara 90 bolas y mucho menos la falsa dignidad del Piloto de Avianca cuando avisó que tenia una contingencia, hipócritas asquerosos, como si no supieran que trasportan cada día muchos de estos arramblados por los cárteles y la puta vida. Ahora solo importa que sobreviva y deje caer por detrás esa carga que se lo esta intentando llevar por delante.
Ayer me hablaba de Valderrama, dice que será el mejor jugador en el Mundial de Italia, y minutos después sus ojos se espantaron, perdidos en el vacío lleno de cucarachas por encima de la colcha de un color indefinido. Mansilla me dice que tranquilo, que ayer intentó arrojarse por la ventana, que es cosa de las subidas que sufre por las filtraciones.
No le dan muchas esperanzas.
Me despiertan dos noches después. Camilo a muerto. Su cuerpo moreno y fibroso no pudo soportar más. Alguien hace una broma: Ha muerto feliz, pero yo no río.”

Mañana me evalúan, dicen. Es gracioso. ¿ Quien puede evaluar una vida? ¿ Quien lo va a hacer?. Los mismos que me han apartado de mi trabajo, los mismos cuya principal divisa es el honor, su honor, ¿ que honor?. ¿ Donde estaban ellos cuando asesinaron a los chicos?
Fui un mar de lágrimas, pero su honor no estaba. Tampoco estaban en los pisos de las entregas, ni en las horas eternas de los apostaderos, ni en los momentos duros de las detenciones. No los vi en Málaga cuando los irlandeses. Ellos no conocieron a Maria, no debieron mirar sus ojos vacíos. Ellos no valoran las horas de sueño perdidas, el nudo en el alma, en el estómago y en la conciencia. Ni el sufrimiento y la renuncia por mi parte y la parte de los míos.
No voy a seguir. Ventisiete años dan para mucho y solo me quedan unas chapas de latón en el mueble del salón, la conciencia tranquila y este sabor amargo en la boca de no poder hacer lo que llenaba una vida.
Mi evaluación es que no se lo merecen.
Estamos en paz.

lunes, 4 de octubre de 2010

la corrala


Fotografía obtenida en "Galeón.com".

"Patio de Vecindad.
Ven, date una vuelta de mi mano, hermano de la pluma.
Recorreremos juntos los reinos de papel y espuma donde habitan los reyes y reinas de lo irreal y fantaseado, mitad sueños de gas, mitad querer y no poder edulcorado.
De mi mano verás las casas mas limpitas, pulcras, asépticas, monisimas, con los mismos cuadros en las mismas paredes, mueblecitos de Ikea, geranios en los patios y sabor a bencina en las tazas de loza.
Al corro de la patata jugaremos con ellos, conocerás las caras de las firmas plagiadas, no es tan difícil, mira, quirúrgica del cortar y pegar, suma y sigue que hoy me encuentras inspirado, y mi espejito dice que no hay rey como el mío, mi balcón es florido, no hueles mis jazmines.
Bacanal de culturas, aprenderemos letras, no te sueltes hermano pues pudiera que un verbo de los que pululan sueltos por los reinos de nata de los reyes y reinas de esta espiral de la vanidad te rompiera la crisma, y de paso algún que otro esquema de los que nos dejaron a los de cuarto y reválida, que senectud tan grande.
Laberintos sin minotauro, monotemas gastados, miraremos detrás de los cristales limpios los pisitos a la venta este año. Date una vuelta y gira conmigo de la mano, hermano de la tinta y la pluma, y aprenderás quereres, y pasiones, y gatos, lágrimas de un solo ojo, todos usados y lo que es peor, impostados.
La Real Academia de los pisos piloto te recibe con los brazos abiertos, pero afila tu codo y no ofrezcas el flanco que mi casa es mas chuli, mis problemas comunes se los robo al vecino y los firma cualquiera en un coment esta misma noche"

Es gracioso¡ Lo escribí en mayo del 2007, ya llovió y estoy por firmarlo ahora otra vez.
Nada ha cambiado casi cuatro años después.
El mismo patio de vecindad, con los mismos escaparates donde para encontrar una brizna de sentimiento real, propio, sentido tienes que escarbar y escarbar.
Círculos concéntricos de letras, círculos concéntricos de gente, círculos concéntricos
de temas manidos, manoseados, respuestas devueltas si me lees pero me escondo de ti para que no veas que te leo, patrañas, egolatría… En mi pueblo, que yo soy de pueblo dirían “bolliza”.
Ahora, eso si ¡eh! pintura cultureta con que tapar obviedades, por que quiero que sepas
que aquí nadie es vulgar, ni nadie es frívolo, todos somos librepensadores y auténticos.
Auténticos si, auténticos pedantes y corredores de fondo pero a la carrera a abrir StatCounter para ver quien la tiene más grande.
Dios que cansancio y cuanta vida por ahí dejada de vivir.
Ale, voy yo a medírmela,pero que no os quepa duda que la tengo pequeña.

sábado, 2 de octubre de 2010

ropa tendida


..."He dicho así a media alba
porque de nuevo la hallo,
de nuevo el aire libre sana y salva.
Fue en el río, seguro, en aquel río
donde se lava todo, bajo el puente.
Huele a la misma agua, a cuerpo mío.
¡Y ya sin mancha! ¡Si hay algún valiente,
que se la ponga! Sé que le ahogaría.
Bien sé que al pie del corazón no es blanca
pero no importa: un día…
¡Qué un día, hoy, mañana que es la fiesta!
Mañana todo el pueblo por las calles
y la conocerán, y dirán: «Esta
es su camisa, aquella, la que era
sólo un remiendo y ya no le servía.
¿Qué es este amor? ¿Quién es su lavandera?"

Claudio Rodriguez.



Tengo ropa tendida y tiendo un sueño

a la mirada expuesto, y a la vida.

Tengo la ropa limpia que te enseño.

Si me pides el alma está tendida.


Dejo mi ropa limpia y ofrecida

para el uso de un cuerpo más pequeño

En la espalda la talla conocida

y en las mangas el gesto pedigueño.


Siempre tiendo mi ropa, y con mas brío

se mueve allí en la cuerda, baila y danza

con el rigor del viento en mi azotea.


En la cuerda la ropa de lo mío

ya limpia y perfumada bailotea.

En la cuerda del fiel de tu balanza.



jueves, 30 de septiembre de 2010

paraguas

Hansel y Gretel

Ella dijo: “Acércate sin miedo

todo lo que me cubre te sostiene”

Y esa carpa gigante de su pecho,

ese paraguas tierno y espontáneo

hace de mi otra cosa.

Aunque llueva dolor, aunque la noche

deje jirones negros en mi espalda,

y los chuzos se mezclen con mis miedos,

yo me siento a cubierto y arropado.

Que es la inseguridad sino borrascas

que nos calan de dudas, que nos llegan

sin paraguas ni pecho que nos salve.



lunes, 20 de septiembre de 2010

cuarto y reválida

"End of Time". Final Toto.

Se acerca a ti y te dice “gracias”.

Y no sabe que más decir, por que no le caben las palabras en la boca.

Pero la mano en tu hombro, la risa de su cara, la expresión de su cuerpo dolorido

y ya viejo expresan el alivio y la paz, el agradecimiento y el descanso, la culminación de su vía dolorosa desde las entrañas de su matriz doliente.

“Gracias” y te mira de frente, de hito en hito, con el orgullo en los ojos y la calidez dentro del pecho que apenas le deja coger un poquito de aire.

Ella a puesto punto y final a su tiempo de desvelos, de agonías, de calvarios callados y obsesivos. Nadie como una madre, nunca como mi madre.

Y tu, tan poquilla cosa, tan enorme mujer, dices que no hay de que, que no eres nada.

Pero ya está aprobado, como en los años viejos de cuarto y reválida.

Tienes su aprobación y has sido su reposo.

Lo tiene bien ganado.

Es el fin de unos tiempos y el inicio del mundo.

Ninguna de las dos me mirabais.

Entonces a mi, se me escaparon dos lágrimas.



viernes, 17 de septiembre de 2010

la piel


“…Un beso apenas, un leve,
ya risueño fulgor que lento acaba:
la piel que se contrae. La sangre
toda y los sudores hablan. .”

Jaime Labastida.


No es que me haya secado

Tan solo es que tu piel se bebe mis palabras.

El horizonte extiende su manto reposado

donde aplica el dominio la línea de tus ojos.

No se retira el tacto por fin multiplicado

en este mar de dedos en que me has convertido.

Y esta boca de nata, su papilar bocado,

ya torrencial chubasco palpitante,

sobre ti se derrumba, en tu piel agoniza.



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