Me quedé sin palabras, casi no se que decir en este momento.
La playa es peligrosa, incluso cuando buscas un momento de paz, incluso cuando solo se trata de estar solo contigo mismo y pensar. Pensar en esta puta vida, en las circunstancias que nos acompañan y lo que nos toca vivir.
Lo que me acaba de ocurrir me parece increíble, inenarrable, esperpéntico, absurdo.
Eran las tres, mi espalda y otras cuestiones también relacionadas con una de mis vísceras( soy visceral, je) no me dejaban dormir. Como acostumbro, no tenía tabaco, jodio fumeque, ni sueño, bueno la verdad ni siquiera ganas de vivir.
A veces, cuando no me encuentro y ocurre últimamente muy a menudo, busco el refugio del mar, su sonido, las olas que rompen, la inmensidad negra con las estrellas arriba me hacen sentir, sentirme, me dan calma, paz a este espíritu atormentado del que ya apenas conservo retazos de dignidad, por lo que parece mal entendida, y que hay quien confunde con un ansia de posesión, de imposición o falta de respeto.
Conozco por mi trabajo una gasolinera en los alrededores de Paiporta donde puedes conseguir tabaco y café a cualquier hora, me pillaba camino de la playa y sentía la llamada de mi mismo en el mar, la serenidad para afrontar este calvario diario.
De hecho este post estaba meditado y titulado “Mira mar”, solo era cuestión de acabarlo allí, a la orilla del agua.
Llegué sobre las cuatro, aparqué en el Saler, junto al Polideportivo, al lado mismo del camino de tablas, y me dirigí a la arena, a la espuma blanca de las olas, a su rumor, la pasee descalzo y el poema comenzó o tomar cuerpo…..” Mira mar, esta noche; mar de los viejos sueños….”. Me fumé un cigarrillo sentado en el murete que hay justo arriba, protegiendo la duna, con el Puerto al fondo y los containeres esperando su turno de entrada.
Hice balance de mi vida, de lo quiero, de lo que no, de lo que doy y de lo que recibo, de las cosas que me hacen sentir mal y bien, de mis valores ( si los tengo) y de lo que será de mi. El agua con su canto me relaja, me abre un hueco que poco a poco va vaciándose, supurando, dejando al descubierto lo que queda debajo de mi piel.
Estuve como media hora ensimismado, otro cigarrillo, un tercero, y ya en paz conmigo y con el mundo me volví a casa.
Ja,ja, ahora comienza la aventura protagonizada por mi y por alguien que me parece representativo de esta puta sociedad que me ha tocado vivir (no pretendo generalizar).
Subo a mi coche, viejo, sucio, desastrado, las circunstancias no dan para más, arranco y enfilo la rotonda camino de la autovia. Nada más incorporarme, me percato que un BMW de los que abundan ahora por aquí, casi nuevo me sigue muy pegado( será deformación profesional) pero yo cojo mi ruta de vuelta habitual pensando en mis cosas. Dos kilómetros más adelante, en la salida de Pinedo giro hacia el río y enfilo la V-30 con dirección a Madrid, cojo el desvío que lleva a Torrente y entonces me vuelvo a dar cuenta que el BMW sigue ahí, justo a mi espalda, pegado. Eso ya me preocupa, miro por el espejo y creo reconocer dos ocupantes, lo que me preocupa aún más.
Una vez cruzado el puente, hago lo que hice en infinidad de ocasiones y tenemos prevenido, aminoro la marcha desde del carril de la derecha para dejarles pasar y cerciorarme de que solo se trata de alguien que lleva la misma ruta que yo. El otro coche se cambia de carril, se pone a mi altura y circula en paralelo a mi durante unos cien metros. Ahora puedo ver a uno de sus ocupantes, un mazas de gimnasio, sin camiseta que me mira fijamente, me observa con gesto hosco. Como no me adelanta, yo acelero la marcha, un poco preocupado, bajo los seguros del coche y me dirijo a casa por la salida de Aldaya. Ellos me siguen, me dirijo a Alacuas, y entro por el pueblo, Julio suele tener abierto ya y quiero tomar un cortado, pero está cerrado. Callejeo, el BMW me sigue, me paro en un semáforo y ellos también. Giro por la avenida en dirección a casa y el coche que me sigue comienza a hacerme luces. Tomo la rotonda y aparco en mi misma puerta. El BMW aparca justo detrás mío, y en ese momento aparecen dos patrullas de la Policía Municipal. Se dirigen a mi, me indican que baje del vehículo, me ruegan que me identifique, y me interrogan . Me identifico ya fuera del coche, y entonces puedo ver que los ocupantes del otro vehículo son el mazas referido, muy guay, camiseta negra ajustadísima y una especie de barbie rubia que no se apea en ningún momento y que esconde la cara tras el quitasol del coche.
Pregunto a que se debe todo esto, incluso llego a creer que el coche puede tratarse de compañeros míos en alguna operación, y los municipales me preguntan si he bebido y si tengo inconveniente de someterme a un test de alcoholemia. Digo que no, que lo haré encantado, ahora por mi estado apenas bebo una cerveza por la tarde, pero tras volver a darme a conocer en mi trabajo, exijo que se me dé una explicación. Realizo el test, que dá 00, y se me informa que he sido denunciado por conducción errática y por otro hecho, pero que la denuncia se interpondrá y estará a mi disposición en el Cuartelillo por la mañana.
Tras exigir mi pliego de acciones al que tengo derecho, reclamo del agente presentar una denuncia por la maniobra ilegal del vehículo en la Autovia a Torrente por conducción en paralelo reiterada y que lo s otros ocupantes sean sometidos al test de alcoholemia y de sustancias estupefacientes.
Entonces me interrogan sobre mis actividades en la playa, que relato paso a paso y hago hincapié en que la playa es un sitio público y con acceso libre. Comienzo a comprender,
Y me siento vejado, insultado, maltratado…
Dos mocosos de los guays, con dinero y mucha poca vergüenza se aburrían, y fueron a echar el polvito a la playa. Él un mazas de gimnasio, guapito, chulito y cheli, ella una muñequita de papa, de las de los enjoyados,.Posiblemente estando el ello vieron llegar un coche, o escucharon un ruido, o quizá, vaya usted a saber vieron a alguien, no sé, mañana en la denuncia lo sabré. Me imagino la situación, ella histérica, el de salvapatrias pagado de si mismo. En ese momento un hombre solo sale de la playa, se monta en un coche y se va. Mira, nos estaba mirando, se va a enterar ese hijo de puta, y el, envalentonado, profanada su individualidad, sin más consideraciones, se pone a seguirlo para darle su merecido. Incluso ni se pone la camiseta en su sed de venganza y los apremios histéricos de la niña. Cuando llegan a Alacuas avisan a la Policía para que haga justicia, su justicia, la de ellos, niños bien, con todos sus derechos, pero que se pasan por el forro los de los demás, que no respetan la individualidad del otro.
Reclamo mi derecho a poder ir a los sitios públicos cuando y como quiera, a ser yo, raro, extraño, lunático pero yo.
Alucinante, irreal, increíble.
No permitiré que quede así, me siento anulado, maltratado y tengo herido lo poco que me queda: mi dignidad.
La individualidad mal entendida, la arrogancia, la prepotencia, la irracionalidad suelen atropellar a los demás, sus ideas, sus gustos, sus decisiones, sobre todo a los soñadores como yo que por la noches buscan la paz, la calma y a si mismos al lado de la playa.
Nos veremos en el Juzgado.
lunes, 31 de agosto de 2009
sábado, 29 de agosto de 2009
culpable y condenado

Lenguaje universal donde eres capaz de verte
incluso en el silencio adonde te cobijas
cuando el peso del mundo se te hace insoportable.
Me dices cuanto sientes, muda, callada, inerte
cuando el frío del alma se cuela en tus rendijas
aunque lo dicho duela, aunque el hecho no hable.
Eres silencio vivo, eres vida, eres muerte
de todas las palabras, del ruido y las vasijas
que contienen la calma de esta pasión notable.
No es virtud mi virtud, es un amor tan fuerte,
es una boca inmensa, es mirada que fijas
en la piel que recubre mi cuerpo vulnerable.
La defensa que esgrimes, esa especie de suerte
del dolor que se niega a que tu me lo inflijas,
no hay defensa posible si yo soy tu culpable
reo de amor me siento si la pena es quererte
quererte por ti misma sin que tú me lo exijas
culpable por ser tuyo, condena deseable.
P.D. No hay reproche, ni boca
ni pecho ingobernable
ni solidez de roca.
Me siento miserable
si una lágrima toca
tu cara, soy culpable
miércoles, 26 de agosto de 2009
indigencia

Son las cinco. Me acabo de despertar, esta carcoma de mis huesos me deja estos regalitos más a menudo de lo que me gustaría y el Diazepan ya no da para más.
Valoro muy seriamente tomarme otros dos comprimidos mientras miro mi cama, ahora tan grande y tan vacía.
Y me abrazo a su almohada, a la que ella usaba, con la esperanza de encontrar ese olor que la distingue, que me haría reconocerla entre diez mil mujeres, intentando escuchar sus risas en mis noches, o las lágrimas que vierte a veces cuando duermo, pero no encuentro nada, tan solo el olor a lavanda del suavizante pues ahora recuerdo que cambié la cama esta misma mañana.
Descarto las pastillas, tampoco harían nada, mejor tomo un café y me dejo fumar por un cigarrillo, jodio fumeque, cualquier día se me lleva por delante si no se le adelanta el corazón, esta raspa que me está matando o la puta pena de perderla.
Miro la ventana abierta, como todas las noches. Me levanto tal y como estoy, no creo que mi vecino el mirón tenga mucho que ver hoy y una sonrisa de amargura se me pinta en la cara. Otras veces si tuvo, muchas noches lo hizo, pero hoy no es una de ellas.
Raúl duerme en el salón con la tele puesta, lo amodorra el run-run, y no pienso despertarlo por que igual me toca hacer de guía turístico por el pasillo de mi casa, sus correrías nocturnas siempre me hacen reír, pero hoy no estoy para risas. Joder, no hay café, por cierto algún día tendré que cambiar este suelo, tan blanco, tan fatigoso y tan fuera de lugar ahora en mi cabeza, que coño de suelo si ella no lo pisa, si no la veo pisándolo o tan graciosa con el mocho, tan maruja y tan altiva a la vez.
Suerte la mía, tampoco tengo tabaco, jeje, hay veces que mejor no levantarse, así que me visto, me quito los pelos de gallina matada a escobazos y bajaré a la tasca. A fin de cuentas, que más da, si no me mata el tabaco y el café de algo hay que morir.
La calle está vacía, normal, todos los locos duermen, solo los cuerdos como yo hacen cosas normales como vivir en la calle o dormir en este banco. Por cierto, ¿que habrá sido de Félix? ¿Dónde estará?, ya hace un mundo que no lo veo, ¿será feliz? Supongo que si, feliz a su manera, con la felicidad que da la vida sin problemas formales, tan solo quiere un banco, algo que comer y el cigarrito que pedía a los que como yo encontraba a estas horas por la calle buscando la paz interior de la que el ya disfrutaba, “hola Félix, buenos días” y el se desarropaba y me pedía un cigarro por debajo de ese bigote negro que ocultaba casi todo su rostro tan moreno y tan vivido. ¿que será de él?
Sin darme apenas cuenta he terminado sentado en su banco, en este banco que me pronosticaron y aun puede que acierten pensando en su indigencia y en la mía, en la de todos nosotros, en la indigencia que cada uno sobrelleva como puede.
La de él al menos era voluntaria, querida y con la dignidad intacta. Pedir no es indigno, simplemente se pide y ya está. Tan solo es una cuestión de materialidad y el ser humano, los “normales” en eso solemos tener conmiseración con el que consideramos necesitado, sin darnos cuenta de nuestras necesidades, de nuestras carencias, esas que llevan directamente a una indigencia mucho más dañina.
Indigencia moral, indigencia afectiva, indigencia que autodestruye y convulsiona la vida
hasta hacerla pedazos. La carencia de encontrar el motivo para seguir andando, la falta de unos brazos, de labios, de unos besos que no se saben dar. Bendito Félix, donde andará?
La tasca ya está llena de rostros amarillos de tiempo y de cazalla, siempre los mismos rostros, aburridos y tercos. Un cortado, el tabaco y apenas dos palabras.
Son las seis, voy a casa. Me parece mentira que alguien tan lleno de rencor hacia mi acertara con un pronóstico tan lleno de veneno, “acabará durmiendo debajo de un puente” “en la indigencia”. Es cierto, me vuelvo hacia mi puente.
Hoy mi casa es un puente y yo me duelo en mi indigencia
Roto casi el navío

Roto casi el navío, las olas de la vida nos dejan a su merced.
Oleaje contra el que luchar,y que no siempre se puede vencer.
No es la rosa belleza sin espina
ni es la espina dolor sin su hermosura.
En la vida dos caras: una oscura
y otra cara de luz, la que ilumina.
No es la vida sólo agua cantarina
que nos sacia la sed que nos apura,
es también su corriente seca y dura
que violenta golpea y extermina.
El abismo y la altura forman parte
del camino que andamos y bebemos,
del amor que traspasa las fronteras.
Tú lo sabes y no quieres dejarte
y aunque es justa la queja, lo sabemos,
con el alma desnuda la superas.
De Manuel López Azorín, para Ana Rosa Carazo en su libro Roto casi el navío.
lunes, 24 de agosto de 2009
pretensiones

Solo me pretendo yo, tal cual, íntegro y con ese futuro de viejo gruñón que me pronostican.
Pretendo ser humano, dormir a pierna suelta como cuando era niño.
Considero tumbarme en la cámara vieja mirando las estrellas del cielo de la mancha por la ventanita.
Solo pretendo calma, luz, alegría.
Me pretendo valiente, decidido y ya limpio.
Mi piel ya se desconcha del barniz de los miedos que durante tanto tiempo ha cubierto de agobio, soledad interior y tantas frustraciones este cuerpo cainita.
Seguridad pretendo, y un bello que se eriza.
Y pretendo la lágrima, el orgullo, lo digno,
La dignidad que llega desde dentro del pecho haciendo que parezca que creces, que conquistas lo que solo se busca con mirar, sin pedirlo.
Me pretendo en los míos, en lo que ellos querrían que yo me pretendiera, en los ojos de todos, en las bocas que me hablan, en su dolor pretendo dejar toda constancia de que halle la armonía.
Y me quiero en mis hijos, en nuestras ilusiones, en la escasez, la pena, los llantos y sus risas.
En sus sueños que llegan de mi mano, y el viento de la vida pretendo, pero más que viento brisa.
Yo me pretendo hombre, con sensación, sonrisa, mezquindad de lo tuyo….
Pretendo fantasía, inspiración y un cuerpo que entregar cada día.
Solo pretendo eso….y a quien me pretendía…..
domingo, 23 de agosto de 2009
flor de pasión.

Siento el contacto
percibo tu llamada
y mi cuerpo se entrega
en el lugar exacto.
Aparece arrasada
tu flor de la pasión
bajo mi tacto
que tu cuerpo navega.
Es una afirmación
de la mente entregada
cuando el cuerpo se ciega
fijo en un solo acto.
Se queda derramada
la pasión que nos llega
y se transforma en pacto
que llena el corazón.
Pasión enajenada
que se afirma y se niega
a ser una ilusión
que quede en nada.
viernes, 21 de agosto de 2009
dudas

Siempre ofende la duda?
Duda la vida, duda la muerte.
Si duda quien saluda
su presente,
acaso no dudará
sobre un futuro diferente?.
Duda que gira en nuestra mente
sólida, concienzuda
Molinillo de ritmo persistente.
Nunca se acabará
el baile en nuestra frente
de las sombras y luces de la duda?
retazos de ceguera permanente
parálisis tozuda
locura consecuente
y corajuda.
Quien planta esta simiente
de cardos y de oscuros girasoles?
La espina está presente
obsesionante, muda
Sombra de lunas estridente
que empaña nuestros soles,
negación evidente,
sudor de quien no suda
mentira en quien no miente.
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