
Ofréceme lo blanco, o negro dame.
Dame un dolor de amor o dame luna.
Haz girar otra vuelta del tiovivo,
Desatasca la lengua que me lame
con todas las salivas o ninguna.
Desde el hueco caliente de la cuna
tengo una sed de letras y oraciones
y tengo este vacío.
No consigo llenarme de lo mío,
despoblados mis años de estaciones.
Es el tiempo un desierto
sobre el que me despeño tan incierto.
Voy carente de tinta, sin acentos.
Hoy siembro las metáforas de olvido
y en esta sementera me despojo.
En la cima del aire ya no hay vientos
El pozo donde abrevo se ha dormido
cerrando un solo ojo.
Palideció de golpe todo el rojo
La paleta pintó de gris su llama
En gris del desayuno hasta la cama
sin dicha y sin enojo.
Una planicie huera
Quien hizo sin peldaños la escalera?
Se ha muerto el diccionario, se ha cegado
la gramática parda de mi boca,
callaron las palabras, oxidadas.
Llueve sobre mojado y más mojado
con una sequedad que se coloca
sobre mis huertas yertas y olvidadas.
Y que voy a escribir? Busco la tinta
en un tintero triste y ya reseco.
Busco llenar la nada de este hueco
Soy un pintor callado que no pinta
con un lienzo plagado de blancura.
Hoy doy a la palabra sepultura.