jueves, 15 de abril de 2010

mariposas



Las idus han pasado, grises, inconsecuentes con este mes de Venus de la flor del almendro. Casi no queda sol entre tanta agua que arrecia como miles de salivazos de los dioses. Deben estar furiosos.
Los rododendros se esconden, fuera de sitio, con las hojas alicaídas, como renegando de su condición primaveral y de su convicción ornamental.
Murmullan los rosales, cejijuntos y ateridos, levantando los rostros de corolas hacia la Diosa madre.
Una petunia chica, casi recién nacida ,se mece entre las dudas, y asoma muy poquito su floración de grana a la espera del rayo calentito, reparador y hondo.
Pero el sol parece haber dimitido de su función regeneradora, y es un boca a boca clamoroso que no se ven mariposas.
Hace ya algunos meses que las tengo de invitadas. Oí unos golpecitos en el cristal de mi ventana, leves en un principio, luego un tropel de alas de todos los colores llamaron a arrebato, para que las anidará.
Así fue como mi casa se convirtió en una crisálida gigante y yo mismo las dejo que entren en mí y salgan a su antojo.
Me pueblan, me contagian y me bailan a veces, haciéndome cosquillas en el estómago. Y las siento subir por la garganta, con su batir de alitas danzan hasta mis manos, y allí mismo se posan. Miran a la ventana, donde se impone el gris, y vuelven a mi cuerpo.
Deben pensar que yo soy la primavera, o que aun no ha llegado con su paso cansino de cercanías torpe con el traqueteo cansino y polvoriento.
Cientos, miles de mariposas han hecho en mi su nido, y llenan mis cortinas y el jarrón de las flores. Están bajo la cama, en el baúl de la ropa limpia, incluso en la alacena de los cacharros viejos.
Se posan en mi pelo desde el que se columpian y bajan hasta el suelo.
Supongo que acertaron que en mi si es primavera, aunque fuera haga frío, aunque el cielo se vuelque en torrentes oscuros.
Yo tengo mariposas, a mi vinieron todas con su vuelo de azúcar.
Cuando el cielo se aclare, cuando Abril haga justicia a su nombre y se abran las flores
las dejare que vuelen. Abriré las ventanas mientras abro los brazos y la boca para que inunden el aire, los jardines y plazas con sus alitas leves y sus colores nuevos.
Pero solo cuando llegue la primavera.

2 comentarios:

Ginebra dijo...

Que bonito baile el de tus mariposas, incluso he sentido su revoloteo desde mi frío invierno...
Bsos

ISABEL MIRALLES dijo...

"Yo tengo mariposas, a mi vinieron todas con su vuelo de azúcar.
Cuando el cielo se aclare, cuando Abril haga justicia a su nombre y se abran las flores
las dejare que vuelen. Abriré las ventanas mientras abro los brazos y la boca para que inunden el aire, los jardines y plazas con sus alitas leves y sus colores nuevos"

Me gusta mucho como escribes UNO, siempre es un placer pasar por tu espacio poético.

La primavera ya ha llegado y todavia no he visto mariposas en mi casa... deben estar todas en la tuya.

Me gustaría poder subir este poema a mi foro, con un link a tu blog. ¿tengo tu permiso ?

mirsa300@gmail.com


Un abrazo.

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