jueves, 18 de junio de 2009

la lluvia



Llueven diminutas verdades como gotas
alzo el rostro, quiero sentir la lluvia,
desde la oscuridad de nubes rotas
se desmenuza el cielo en mi presencia
hacia un crepusculo limpio de agua turbia

llora el cielo las gotas de tu ausencia.
ha abierto el firmamento sus caudales
se me derrama el alma sin clemencia
parece que lloraran las nubes en mi ojos
vaciandome sus llantos a raudales.

Y siento esta humedad de cielos rojos
calandome, empapando la colina
donde crecen la risa y los enojos
desde donde fallece y nace el llanto
que en nubes y en chubascos me domina.

No lamento el haber llorado tanto
la lluvia purifica, el agua cura
lo que queda del hombre, y todo cuanto
el hombre y su presencia representa
cuanto llanto de gotas de amargura.

2 comentarios:

Cyrano de Bergerac dijo...

Mi capacidad cultural o intelectual no me avalan para hacer una crítica autorizada. Como suelo decir, siento la poesía mas con las "tripas" que con mi pobre preparación. Tus poemas me hacen sentir, mis tripas me anuncian sentimiento y calidad. Sigo tu blog y me gusta lo que haces. Enhorabuena.

Cyrano de Bergerac dijo...

Algo mas; A pesar que me conmueve casi todo lo que te leo, a pesar que llegué a tu blog invitado por alguien que te quiere, te admira y pienso que está autorizada para ello, no dejo de sertirme -y tengo que decírtelo- un intruso. Quizás es demasiado personal lo que escribes, demasiado íntimo y además parece ir tan dirigido a ese alguien tan particular, que me siento como un mirón de intimidades.
De todos modos intentaré pensar que aunque dedicadas a alguien en concreto, la poesía debe ser -al menos la buena- patrimonio de todos.
Perdón por la invasión y gracias por regalar sentimientos que para algunos anémicos de vida, son unos de los principales alimentos.

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